Lácteos Verónica atraviesa una crisis desde hace 10 meses, con sus tres plantas paralizadas y deudas acumuladas con empleados, proveedores y entidades financieras. En los últimos días, la empresa confirmó a su personal la posibilidad de reactivar la planta de Lehmann, en Santa Fe, tras un acuerdo para producir leche en polvo a fasón con la firma Santa Clara, de Villa Nueva, Córdoba.
Según registros del Banco Central, la compañía de la familia Espiñeira debe $3.931 millones a entidades financieras y acumula 3.476 cheques rechazados por más de $12.683 millones. Además, enfrenta más de 20 pedidos de quiebra.
A fines de agosto, los dueños solicitaron la apertura de un concurso de acreedores ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 17, Secretaría N° 34, en la Ciudad de Buenos Aires. El proceso aún no comenzó, ya que la Justicia sigue evaluando la documentación y la justificación de la cesación de pagos. Si el concurso no prospera, la quiebra sigue siendo una posibilidad concreta.
En paralelo, trascendió la venta de las plantas de Clason y Suardi. La planta de Suardi opera actualmente a fasón con Cotalac y un plantel reducido de empleados, mientras que la situación de Clason sigue pendiente de resolución judicial.
Personal jerárquico de la empresa informó a los trabajadores que la planta de Lehmann podría volver a operar en las próximas semanas, aunque no se precisó cuántos de los 105 operarios serían convocados ni cómo se resolverán los pagos atrasados. Se estima que entre 40 y 60 empleados participarían en la limpieza, mantenimiento y puesta a punto de la fábrica, paralizada desde hace 10 meses.
Fuentes sindicales señalaron que “todavía no hay nada y poco sabemos”, ya que la empresa no brindó información oficial. Agregaron que la planta de Suardi se reactiva lentamente y que el concurso de acreedores sigue pendiente de resolución desde el 9 de septiembre, con la posibilidad de que se decrete la quiebra.







