El ternero de invernada acumuló tres meses seguidos de bajas nominales y perdió más del 7% de su valor, según el informe semanal de Rosgan con datos del remate de octubre. La categoría se pagó a $5.758,85 por kilo vivo, casi $1.000 menos que el pico de marzo, cuando había superado los $6.800.
A pesar de la corrección, el precio actual todavía está 3% por encima del promedio histórico para octubre, de acuerdo al índice estacional calculado por Rosgan. En enero, la diferencia llegó a ser del 25% y en marzo alcanzó el 41% sobre el valor teórico.
El novillito, por su parte, cotizó a $4.501,27/kg vivo en octubre, con un índice estacional de 0,95. La brecha frente al promedio histórico fue menor y se fue ajustando desde febrero.
La relación de reposición ternero/gordo se ubicó en torno a 1,35, es decir, hacen falta 1,35 kilos de hacienda gorda para comprar un kilo de ternero. Históricamente, esa relación ronda el 1,20. En marzo llegó a 1,43, lo que presionó los márgenes de quienes reponen.
Rosgan señala que la oferta limitada de terneros y la demanda firme por animales livianos sostienen los valores de reposición, incluso cuando la evolución histórica sugeriría otra cosa. El precio real de la hacienda gorda sigue alto en términos históricos, lo que permite seguir operando, aunque con márgenes más ajustados.
El informe advierte que las lluvias excesivas en el Litoral podrían alterar la oferta en el corto plazo, forzando ventas anticipadas y reduciendo la capacidad de carga en los campos afectados. Si la presión de oferta aumenta, podría haber más impacto sobre los precios de la invernada.







