La crecida del Paraná ya obligó a productores de Corrientes, Chaco, Entre Ríos y Santa Fe a sacar hacienda de las islas y campos bajos. El movimiento se anticipa al avance del agua, que ya inundó Itatí y sigue bajando desde Iguazú y Yacyretá.
En el norte de Santa Fe, estiman entre 120.000 y 200.000 cabezas en zonas inundables del departamento General Obligado, y otras 30.000 en San Javier. Según INTA Paraná, anticipar la salida puede ahorrar hasta $18.000 por cabeza (caso Villa Urquiza, Entre Ríos, 500 animales).
Los feedlots cercanos a la cuenca se preparan para recibir más animales. Roberto Guercetti, presidente de Conecar (Carcarañá, Santa Fe), confirmó que ya hay transportistas trasladando hacienda de urgencia. Conecar tiene margen para 4.000 a 5.000 cabezas más, pero advierten que el barro y la sobreocupación pueden complicar el manejo y aumentar los costos de recuperación de pisos.
Después de un invierno seco, los feedlots limpiaron canales y corrales para absorber lluvias recientes (120 mm en Conecar). Pero si las precipitaciones siguen, la operatoria puede verse afectada. Además, el estrés del traslado y el cambio de ambiente obliga a reforzar controles sanitarios y la observación individual de los lotes.
La ocupación de los feedlots ya era alta antes de la crecida. Según la Cámara Argentina de Feedlot, al 1° de octubre la ocupación era del 72,16%. El índice de reposición en septiembre fue de 0,97, contra 0,74 en agosto. Según Fernando Storni, presidente de la Cámara, esto responde a una tendencia previa de retención y ciclos de engorde más largos, no solo a la coyuntura climática.
Para quienes anticiparon la salida, la estrategia es aprovechar los kilos ganados a pasto y terminar la hacienda a corral. Guercetti señaló: “Mientras ya lo tenés, como ahora, que le ganaste muchos kilos en la isla prácticamente gratis, este negocio cierra por todos lados”. Pero advierte que el aumento de costos por exceso hídrico será inevitable y la rentabilidad dependerá de la demanda.







