El INTA implementó una metodología que permite identificar cultivares de pecán mediante análisis de ADN, sumando observaciones de campo y evaluación de las nueces. El trabajo se realiza en la Estación Experimental Agropecuaria Delta del Paraná y busca mejorar la planificación de plantaciones y la eficiencia en la polinización.
El proceso incluye la extracción de ADN de hojas y el uso de marcadores microsatélites para generar perfiles genéticos únicos. Según Carolina Martínez, investigadora del Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular del INTA, estos análisis funcionan de manera similar a las pruebas de filiación en humanos.
Actualmente, la EEA Delta del Paraná conserva cultivares introducidos y dos desarrollados por el propio organismo. Hay 20 cultivares inscriptos en el INASE y el INTA avanza en la caracterización de otros 14, que serán presentados para su inscripción en el Registro Nacional de Cultivares.
La identificación genética se complementa con el seguimiento de etapas como brotación, floración, liberación de polen y análisis de las nueces. Esto permite confirmar la identidad de los cultivares y asegurar la trazabilidad.
Para el productor, la herramienta permite verificar que cada planta corresponda al cultivar declarado, clave para aprovechar la información de la red de evaluación del INTA. Además, es fundamental para diseñar plantaciones eficientes, ya que el pecán presenta dicogamia y requiere combinar materiales con períodos de polinización compatibles.
Las metodologías de laboratorio están disponibles para analizar muestras de pecán cuando hay dudas sobre la identidad de ejemplares inscriptos por el INTA. Los resultados serán presentados en el simposio “Identificación de cultivares de pecán en Argentina”, a cargo de Carolina Martínez.







