La acuicultura global produjo 140 millones de toneladas en 2024, según la FAO. En comparación, en 1994 la producción era de 25 millones de toneladas. En ese mismo período, la pesca destinada a reducción de harina y aceite de pescado bajó de 30 a 18 millones de toneladas.
El crecimiento de la acuicultura estuvo acompañado por una reducción en el uso de insumos marinos. Actualmente, más del 70% de las dietas para peces provienen de insumos vegetales terrestres. Además, el 34% de la harina y el 54% del aceite de pescado usados en acuicultura provienen de residuos no aptos para consumo humano.
El indicador FFDR, que mide la dependencia de peces silvestres, se ubica en valores históricos bajos. Según la IFFO, el promedio mundial es de 0,19 kilos de peces silvestres por cada kilo de pescado producido. Para los salmónidos, el valor es de 0,68 kilos.
La evidencia muestra que la acuicultura sigue creciendo y reduce el uso de ingredientes marinos, mientras mejora la eficiencia y valoriza subproductos. Según la FAO y la WWF, la acuicultura es una de las actividades más eficientes y sustentables en la producción de proteínas animales.
El informe Living Blue Planet 2015 de la WWF señala que la vida marina se redujo un 50% en los últimos 40 años por la actividad pesquera. El debate actual pasa por la regulación de la pesca, las especies cultivadas y los estándares ambientales y sociales.







