Mauricio Tinari, ingeniero zootecnista formado en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, lleva una década radicado en Juan José Castelli, Chaco, donde desarrolla el sistema de agromonte junto a comunidades indígenas.
El agromonte combina especies hortícolas y frutales con árboles y plantas nativas, recuperando saberes locales y adaptándose a las condiciones climáticas del monte chaqueño. Tinari comenzó su trabajo en la zona tras varios intentos fallidos de horticultura orgánica, que lo llevaron a observar la resiliencia del monte nativo frente a sequías, inundaciones y temperaturas extremas.
La experiencia, que arrancó con apenas 10 predios, hoy alcanza unos 300 establecimientos en cuatro provincias. Algunas familias lograron duplicar o triplicar sus ingresos gracias a este sistema, que aprovecha distintos estratos vegetales y la sucesión temporal de cultivos para mejorar la productividad.
Tinari, nacido en Llavallol, eligió la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLZ por cercanía y vocación. Desde chico quiso trabajar con pequeños productores y, aunque no imaginaba hacerlo con comunidades indígenas, su recorrido profesional lo llevó a instalarse en el noroeste chaqueño. Allí encontró un territorio con desafíos ambientales y sociales, pero también con oportunidades para aplicar conocimientos agronómicos y acompañar el desarrollo local.
El sistema de agromonte, también conocido como agricultura sintrópica o agrofloresta, ya se utiliza en otras regiones húmedas, pero en el Chaco semiárido son pocas las experiencias. Tinari destaca la alta adopción lograda en la zona y el trabajo conjunto con las comunidades wichí para rescatar especies y prácticas productivas adaptadas al entorno.







