La logística pesa cada vez más en la estructura de costos de la industria láctea argentina. Según Focus Market, representa $29 de cada $100, solo por detrás del costo de la leche. El combustible, los salarios y el mantenimiento de los vehículos siguen generando gastos fijos, aunque se transporte menos mercadería.
En los últimos 15 años, el volumen transportado cayó 35%, pero la capacidad logística no bajó en igual proporción. El consumo interno de lácteos retrocedió 15% en la última década, según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA). Esto genera camiones con capacidad ociosa y una estructura de distribución que debe sostenerse con menos producto.
El combustible explica entre el 33% y el 38% del costo total del autotransporte en recorridos de media y larga distancia, según Focus Market. La dependencia del camión es casi total: más del 90% de la carga doméstica se mueve por carretera, mientras que el tren y las vías fluviales tienen una participación menor.
La cadena de frío agrega otra capa de costos. El Código Alimentario Argentino exige un máximo de 8 °C para la leche pasteurizada y de 10 °C para leches fermentadas. Cumplir con estos requisitos implica vehículos y cámaras especializadas, energía y controles sanitarios.
En Argentina, los costos logísticos son un 24% más altos que en Brasil y 70% más que en Bolivia, según Focus Market. En América Latina, representan entre el 14% y el 18% de las ventas, frente al 8-10% en países de la OCDE.
La industria láctea local está fragmentada: las cinco principales empresas procesan solo el 36% de la leche, mientras que en otros países superan el 80%. Esto limita las economías de escala y obliga a mantener estructuras logísticas separadas, incluso en recorridos similares.
Para Focus Market, mejorar la eficiencia logística requiere inversión en infraestructura, mayor articulación entre modos de transporte y previsibilidad económica. Reducir estos costos permitiría mejorar la competitividad y moderar la presión sobre los precios internos.







