El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un subsidio de US$ 8000 millones para productores agropecuarios. El objetivo es compensar el aumento del diésel y otros insumos en plena campaña de cosecha 2026.
La ayuda será administrada por el Departamento de Agricultura (USDA) y la Agencia de Servicios Agrícolas (FSA), que distribuirán pagos únicos a las explotaciones agrícolas de todo el país. El monto se calculará según la escala de cada productor.
El paquete busca aliviar el impacto del encarecimiento del combustible, especialmente el gasoil usado en la recolección de granos, y cubrir las subas generalizadas de costos. Según los lineamientos oficiales, también apunta a neutralizar las perturbaciones del mercado internacional.
A comienzos de mes, la administración ya había ampliado la disponibilidad de diésel exento de impuestos. Ahora, el subsidio directo intenta cerrar la brecha de pérdidas previstas para la campaña en curso.
El anuncio llega en la previa de las elecciones legislativas de noviembre, donde el oficialismo busca retener mayorías en el Congreso. El voto del interior agrícola es clave para el resultado.
En semanas anteriores, el gobierno también oficializó un pago extraordinario de US$ 90 para beneficiarios de Medicare y sugirió la posibilidad de cheques directos de US$ 5000 a adultos, aunque esta última propuesta generó controversia.
Para el sector agropecuario, la efectividad del subsidio dependerá de la rapidez en la liquidación de fondos y del impacto real en los costos de cada granja.







