La campaña actual marca 30 años desde la irrupción de la soja resistente al glifosato (soja RR) en la Argentina. Este avance biotecnológico fue clave para la expansión de la siembra directa y el salto productivo del sector agrícola.
Entre 1993 y 1996, la producción de soja se mantuvo en 15 millones de toneladas. El 25 de marzo de 1996, la autorización oficial para sembrar soja RR permitió triplicar la producción en la década siguiente.
La introducción del gen de resistencia al glifosato, desarrollado por Monsanto, fue incorporada en la Argentina por empresas como Nidera y Don Mario. El acuerdo entre Nidera y Monsanto incluyó la compra de la filial local de Asgrow, líder en semillas de soja, y la participación de referentes como Rodolfo Rossi en el desarrollo de variedades adaptadas al país.
La adopción masiva de la soja RR facilitó el avance de la siembra directa, mejoró las rotaciones y tuvo impacto en la economía del interior. Según el relato de quienes participaron en las negociaciones, la presión del sector productivo fue determinante para la aprobación del evento biotecnológico.
Sin la soja RR, el crecimiento del sector agrícola y la difusión de la siembra directa no hubieran sido posibles en la misma magnitud.







