El precio internacional de la harina de soja, ajustado por inflación, se mantiene en valores similares a los de hace 26 años, según un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Esto ocurre a pesar del crecimiento sostenido en la demanda global de proteína animal y del uso de harina de soja para alimentación.
La producción mundial de harina de soja pasó de menos de 70 millones de toneladas a comienzos de los años noventa a una proyección de 300 millones de toneladas para la campaña 2026/27. El consumo también creció, pero no al mismo ritmo: en 2000 se usaban 1,65 kg de harina de soja por cada kilo de proteína animal producida, y para 2026 se estima 2,41 kg, un aumento del 46%.
Desde 2009/10, la producción global de harina de soja supera al consumo en un 2% anual, lo que generó un excedente promedio de 781.000 toneladas por año en las existencias globales. Esta sobreoferta presiona los precios a la baja.
El cambio de escenario se explica por la expansión de los biocombustibles, que multiplicó por cinco el uso industrial del aceite de soja en las últimas dos décadas. Por cada tonelada de aceite que demanda el mercado, se generan casi cuatro toneladas de harina. En Estados Unidos y Brasil, más de la mitad del aceite de soja se destina a usos industriales.
En 2026, el precio del aceite de soja en Chicago superó los 1.700 dólares por tonelada y promedió 1.500 dólares desde marzo, un 40% más que el año anterior. El indicador OilShare en Estados Unidos llegó al 55%, cuando el rango histórico era de 30% a 45%.
Brasil y Estados Unidos aumentaron su capacidad de procesamiento y exportación de harina de soja. Para la campaña 2026/27, Brasil tendría un saldo exportable de 31 millones de toneladas y Estados Unidos de 21 millones, ambos con proyecciones récord según el USDA. Argentina seguiría como principal exportador, pero con una ventaja mucho menor frente a Brasil.
Hacia 2035, la OCDE y la FAO proyectan que la producción ganadera mundial crecería un 15,1% y el uso de proteínas para alimentación animal un 13,5%. El 80% del aumento de las importaciones de harinas se concentraría en Asia, sobre todo en el Sudeste Asiático. Según estas proyecciones, Argentina podría sumar 8,3 millones de toneladas de harinas exportadas y 2,1 millones de aceites respecto al promedio 2023-2025, manteniendo el liderazgo en harinas proteicas.







