La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyecta que la demanda mundial de alimentos seguirá en alza hasta 2035, con oportunidades para la agroindustria argentina en harinas, aceites, cereales, carne y lácteos. El informe, elaborado por Bruno Ferrari y Emilce Terré, se basa en datos de la OCDE y la FAO.
El complejo oleaginoso sería el principal motor: la Argentina podría sumar 10,4 millones de toneladas en exportaciones conjuntas de harinas proteicas y aceites vegetales respecto al promedio 2023-2025. El crecimiento se explica por 8,3 millones de toneladas de harinas y 2,1 millones de aceites, reforzando el liderazgo en harinas proteicas y aceite de soja.
En cereales, la Argentina sumaría 5,5 millones de toneladas en exportaciones de trigo y maíz para 2035: 3,5 millones de trigo y 2 millones de maíz. Aunque el aumento sería menor que el de Rusia o Brasil, el país mantendría una posición relevante en el comercio global. La BCR señala que la productividad, la infraestructura y las condiciones de comercialización serán claves para aprovechar el crecimiento.
En carne vacuna, las exportaciones argentinas podrían llegar a un millón de toneladas en 2035, según la OCDE y la FAO. El sector ya pasó de 300.000 toneladas en 2017 a más de 850.000 en tres años y, tras una baja prevista para 2025-2026, se espera una recuperación sostenida. En carne aviar, el informe estima un crecimiento del 35,9% respecto al promedio 2023-2025, hasta 228.000 toneladas. Porcina, en cambio, caería 11,3%.
Para lácteos, la Argentina podría aportar casi 34.000 toneladas adicionales de leche entera en polvo en 2035, ubicándose segunda detrás de Nueva Zelanda. El país explicaría el 6% de las exportaciones mundiales de este producto.
La BCR advierte que, con precios reales estables o levemente a la baja, la clave será mejorar eficiencia y reducir costos para transformar la demanda internacional en más volumen exportable.







