Directivos de entidades agroindustriales, gremios y especialistas coincidieron en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires en que la formalización del trabajo rural es clave para sostener una baja de retenciones y ampliar exportaciones. El encuentro fue organizado por UATRE y la plataforma Visec, en el marco de las nuevas exigencias de la Unión Europea para productos como soja, carne vacuna y madera.
El economista Martín Redrado planteó que la formalización laboral es "la fuente de crecimiento y sostenibilidad" y que no debe verse como una concesión, sino como una necesidad del modelo de desarrollo. Señaló que entre 2001 y 2008, con retenciones altas, cayó la informalidad, pero entre 2008 y 2025, con una baja del 67% en retenciones, la informalidad laboral creció. Por eso, sostuvo que reducir retenciones no alcanza si no se acompaña con incentivos para registrar empleo.
La propuesta impulsada por UATRE y Fundación Capital apunta a que la baja de retenciones y la estabilidad macroeconómica generen mayor rentabilidad, que se reinvierta en formalización laboral y tecnológica. Así, se ampliaría la base imponible y se blindaría el equilibrio fiscal.
Participaron del debate José Voytenco (UATRE), Gustavo Idígoras (CIARA–CEC y Consejo Agroindustrial Argentino), Nicolás Pino (Sociedad Rural Argentina), Ricardo Marra (Bolsa de Cereales), Alfredo Paseyro (ASA), Abel Guerrieri (Renatre) y Sebastián Senesi (FAUBA), entre otros. Coincidieron en la necesidad de articular esfuerzos entre todos los actores, incluso el Estado.
El Reglamento Europeo de No Deforestación (EUDR) exigirá desde diciembre de 2026 para operadores grandes y medianos, y desde junio de 2027 para micro y pequeños, demostrar cumplimiento de normativas ambientales y laborales. Se presentaron herramientas como incentivos fiscales y financieros a través del sistema SISA de ARCA y una constancia de trabajo rural registrado, gestionada con la organización Crisol, para facilitar la "Debida Diligencia" que piden los compradores internacionales.







