Ovinos en Patagonia

Productores ovinos de Santa Cruz buscan sostener mercados pese a menos stock

La exportación de carne ovina creció en 2026, pero la liquidación de hacienda y los costos altos preocupan a los productores. La integración en frigoríficos ayuda a captar valor, pero la falta de animales limita el negocio.

Hombre de pie entre ovejas en un galpón, rodeado de corrales de madera.
Productores ovinos de Santa Cruz enfrentan menor stock y costos altos

La exportación de carne ovina desde Santa Cruz mostró un repunte en 2026, pero la base sigue siendo la liquidación de stock tras la sequía. Según César Guatti, productor de Río Gallegos, la falta de pasto obligó a vender animales para aliviar la carga, lo que permitió aprovechar precios internacionales mejores, aunque con menos ovinos en los campos.

En la zona sur de la provincia, el cordero liviano de 12 kg al gancho se exporta principalmente a la Unión Europea, mientras que los adultos van a Brasil y Medio Oriente. El negocio se reparte mitad lana, mitad carne, pero la merma de kilos por cabeza y el aumento de costos en dólares complican la rentabilidad.

En lana, la diferencia de precio es marcada: las fibras finas de 16-18 micrones rondan los USD 8/kg, mientras que las gruesas de 26-27 micrones promedian USD 3/kg. La calidad se mantuvo, pero la producción bajó por la sequía y las lluvias demoraron la esquila preparto.

Guatti integra Estancias de la Patagonia, una sociedad de 60 productores que opera dos frigoríficos en Río Gallegos, con capacidad para faenar 3.000 y 2.000 corderos por día en zafra (diciembre a mayo). El acceso a la faena y la exportación permite participar en la cadena, pero la falta de hacienda pone en riesgo la sustentabilidad industrial.

El productor advierte que el crecimiento exportador no refleja una recuperación real: "En la Patagonia lo que estamos observando es un decrecimiento, una baja de la producción. Tenemos menos ovinos en este momento", dijo. Los ataques de zorros y pumas, la competencia del guanaco y el aumento de costos en dólares agravan el panorama.

Para sostener el negocio, la integración comercial debe ir de la mano de una recuperación del stock ovino. Sin más animales en los campos, la capacidad industrial y los mercados externos quedan en riesgo.