Análisis internacional

La FAO ante el desafío de transformar los sistemas agroalimentarios

La organización enfrenta el reto de garantizar la seguridad alimentaria y adaptar la producción a nuevas exigencias ambientales y tecnológicas, con cifras que muestran la magnitud del problema.

Hombre de mediana edad sentado en una oficina, con banderas de fondo y un semblante serio.
La FAO enfrenta el reto de adaptar la producción de alimentos a nuevas exigencias globales

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) enfrenta un escenario global marcado por la presión sobre los recursos naturales, la incertidumbre geopolítica y el avance tecnológico. Según estimaciones del organismo, 645 millones de personas padecen hambre y 2.700 millones no tienen recursos suficientes para acceder a una dieta saludable.

El desafío para la FAO no es solo aumentar la producción de alimentos, sino hacerlo con menos emisiones, menor uso de agua y energía fósil, y menor impacto sobre los ecosistemas. La organización busca fortalecer las cadenas agroalimentarias y facilitar el acceso a dietas saludables, adaptando los modelos productivos a las condiciones de cada país.

La digitalización, la inteligencia artificial, la biotecnología y otras herramientas ya están modificando la agricultura. El objetivo es acercar estas tecnologías a los productores, especialmente a quienes tienen más dificultades para acceder al conocimiento y al financiamiento.

En 2027, la FAO tendrá una nueva conducción. Entre los nombres mencionados está el argentino Manuel Otero, quien dirigió el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) entre 2018 y 2026. Durante 2025, el IICA gestionó 358 proyectos con 500 socios estratégicos y movilizó a 600 especialistas, alcanzando a más de diez millones de productores y actores rurales.

La experiencia de Otero al frente del IICA se destaca por priorizar soluciones prácticas y promover alianzas entre gobiernos, sector privado y productores. Según el análisis, la FAO necesita un liderazgo capaz de transformar diagnósticos en resultados concretos y de construir consensos entre actores internacionales.