La industria frigorífica argentina enfrenta sobrecostos que afectan su competitividad, según la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA). Entre los principales problemas, el sector señala la presión impositiva, los impuestos provinciales y tasas municipales, la informalidad laboral y los desafíos sanitarios.
La menor oferta de hacienda y una caída cercana al 10% en la producción de carne obligan a las empresas a ajustar costos y reorganizar su actividad. FIFRA advierte que la industria está preparada para procesar un volumen mayor al actual, pero la baja en los kilos faenados dificulta sostener la estructura existente.
El mercado interno sigue siendo el principal destino, con cerca del 70% del consumo de carne vacuna, pero la disponibilidad de hacienda condiciona la oferta. Para aumentar la producción, el sector considera clave asegurar el abastecimiento doméstico y ampliar la colocación en mercados externos.
La apertura de oportunidades en Estados Unidos y la posibilidad de renovar el acceso preferencial en Europa son vistas como señales positivas. Sin embargo, FIFRA remarca que cumplir con las exigencias regulatorias y garantizar la trazabilidad y la información sobre el origen de los animales es indispensable para mantener esos mercados.
El sistema sanitario argentino, junto con el trabajo de Senasa, permite responder a las exigencias europeas, pero el sector insiste en sostener la prevención y el uso responsable de medicamentos veterinarios para defender la reputación de la carne local.
FIFRA concluye que la ganadería argentina tiene potencial para crecer, pero depende de lograr estabilidad, seguridad jurídica y reducir los sobrecostos que arrastra la actividad.







