Ganadería

La inversión en genética y mejoras crece en la ganadería argentina

Productores avanzan con infraestructura y genética, impulsados por precios firmes y mejores expectativas. La demanda de semen y reproductores sigue en alza.

La inversión en genética y mejoras crece en la ganadería argentina
Productores invierten en genética y mejoras en la ganadería argentina

La ganadería argentina muestra señales de inversión en infraestructura y genética. Productores están renovando alambrados, mangas y sumando tecnología, mientras la demanda de reproductores y dosis de semen sigue creciendo. El clima de confianza se reflejó en la Exposición Angus de Primavera en Cañuelas.

Amadeo Derito, presidente de la Asociación Argentina de Angus, señaló que el productor prioriza mejoras cuando dispone de recursos, y la compra de reproductores superiores gana peso. Derito comparó el valor de una tonelada de carne Hilton, que puede alcanzar 22.000 dólares, con el de una camioneta de alta gama de 30.000 dólares y dos toneladas de peso, para destacar el valor agregado de la carne argentina.

Hernán Sánchez, consignatario de Tapalqué, indicó que la actividad "devuelve" y que muchos productores están invirtiendo en mejoras, incluso en campos arrendados. Los toros seleccionados alcanzan valores equivalentes a 2.000 kg de novillo, por encima de los 1.000 o 1.500 kg habituales. Sánchez afirmó que la inversión en genética dejó de ser un gasto y se evalúa como herramienta productiva.

Según Ignacio Berengúa y Mariano Etcheverry, de la Cámara Argentina de Biotecnología de la Reproducción e Inseminación Artificial (CABIA), en 2022 se comercializaron unas 8,5 millones de dosis de semen bovino, con más de siete millones para el mercado interno y cerca de un millón para exportación. El sector de carne representa el 55% de las dosis, superando a la lechería.

La inseminación artificial a tiempo fijo (IATF) impulsa la expansión del uso de genética superior. Etcheverry destacó que la inseminación es el principal vehículo de distribución genética. Berengúa resumió: "Cuando incorporamos genética superior, tenemos una mejora directamente relacionada con la rentabilidad: más carne, más kilos".

El mercado externo de semen bovino creció desde menos de 50.000 dosis anuales a fines de los 90 hasta superar 1,5 millones, y hoy ronda el millón de dosis exportadas. Hay avances para habilitar nuevos destinos y exportar embriones a la Unión Europea.

La mejora en infraestructura y genética convive con precios firmes en remates y una visión de la inversión como motor de crecimiento. Cada kilo adicional impacta en el resultado, y la genética aparece como tecnología clave para multiplicar el efecto de cada peso invertido.