El serotipo SAT 1 de la fiebre aftosa fue notificado recientemente en países de Europa, Oriente Medio y Asia, luego de sesenta años sin registros en esas regiones. La expansión de este serotipo, históricamente vinculado al África austral, genera preocupación en el sector ganadero internacional por su potencial impacto en la sanidad animal y la economía.
La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) informó que desde 2025 se detectaron brotes de SAT 1 en Sudáfrica, Botsuana, Esuatini, Lesoto, Zambia y Zimbabue, además de la aparición por primera vez en Israel, Chipre, Palestina, China y Mongolia durante 2026. También se notificaron casos en Iraq, Kuwait, Egipto, Azerbaiyán, Türkiye, Líbano y Grecia.
La fiebre aftosa afecta a bovinos, porcinos, ovinos, caprinos y otros animales de pezuña hendida, y su presencia obliga a restringir el comercio de animales y productos derivados. La OMSA destaca la importancia de la cooperación internacional y la prevención, mediante medidas como la bioseguridad, la vacunación y el control de movimientos.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los países con economías más pequeñas y dependientes de la ganadería son los más vulnerables ante la expansión del SAT 1, con pérdidas que podrían alcanzar hasta el 1% del PBI. La OMSA insiste en la necesidad de invertir en sanidad animal para mitigar el impacto de la enfermedad y evitar crisis mayores.
La vigilancia y la rápida respuesta ante nuevos brotes son clave para proteger la producción ganadera y los medios de vida de quienes dependen del sector.







