Cuatro yeguas de polo murieron tras ser alcanzadas por un rayo mientras participaban de una práctica en la cancha número 6 del Jockey Club de San Isidro. El episodio ocurrió durante una tormenta y no se registraron personas heridas. Un petisero que estaba en la zona fue impulsado unos tres metros por la descarga y trasladado a un sanatorio cercano por precaución.
Según testigos, otras dos yeguas también cayeron al suelo pero lograron levantarse. La descarga eléctrica provocó daños en las mantas y vendas de los animales y dejó signos de quemaduras en el pelo.
Patricio “Pacho” Amespil, capitán de polo del Jockey Club, explicó que la práctica se desarrollaba con normalidad hasta que el cielo se encapotó y cayó el rayo. "No había tormentas previstas, la práctica se estaba desarrollando de forma normal hasta que el cielo se encapotó, cayó un rayo y murieron cuatro caballos. Los petiseros estaban shockeados, pero están bien, ya chequeados", dijo Amespil.
Amespil agregó que prefiere ver lo ocurrido como un milagro, ya que no hubo víctimas humanas. Comentó que recientemente había llevado imágenes de la Medalla Milagrosa para colocar en las canchas, ante una temporada lluviosa y con mayores riesgos.
El Jockey Club funciona como institución amateur y los caballos llegan para la temporada, permaneciendo habitualmente en boxes bajo techo.
Un veterinario especializado en equinos consultado señaló que este tipo de episodios no es desconocido en el ámbito rural. Explicó que los rayos descargan una energía muy fuerte que entra al cuerpo y sale por las patas, lo que provoca daños en vendas y quemaduras en el pelo.
Los caballos que sobrevivieron permanecen bajo observación. El profesional advirtió que pueden sufrir lesiones graves, como rotura de tímpanos, y que es difícil que puedan volver a jugar al polo si quedan secuelas.







