En los márgenes de Pergamino, donde predominan los cultivos extensivos, la familia Flores impulsa una producción de frutillas premium en dos hectáreas de zona periurbana. El emprendimiento, liderado por Pablo Flores, aprovecha las restricciones para cultivos tradicionales y retoma una actividad con historia en la región.
La iniciativa comenzó a fines de 2024, cuando Flores decidió probar con una hectárea de frutillas, recordando que décadas atrás el cultivo era común en Pergamino. Tras una experiencia positiva, en la campaña siguiente duplicaron la superficie y proyectan seguir creciendo.
La familia Flores tiene una larga tradición hortícola. Tras un accidente de salud de su padre Juan, Pablo dejó la universidad hace ocho años para hacerse cargo de la quinta. Hoy, el manejo productivo está a su cargo, mientras sus hermanos atienden el local "Frutas y Verduras Juan" y su madre aporta la marca "Doña María" para las frutillas.
El ciclo productivo arranca en enero con la preparación del suelo y sigue en febrero con la formación de lomos cubiertos por mulching plástico. Las plantas, de la variedad California Fortuna, llegan desde Estados Unidos en marzo. Esta genética permite cosechar desde principios de septiembre, cuando la oferta local es baja y los precios suelen ser mejores.
El riego es por goteo y la protección contra heladas se realiza con microtúneles, ya que la flor de la frutilla es especialmente sensible al frío. El manejo sanitario es clave: en períodos secos la arañuela roja puede causar pérdidas, y con humedad aumentan los riesgos de hongos. El monitoreo diario busca minimizar las pérdidas y asegurar la calidad del fruto.
La cosecha fuerte comienza en la segunda quincena de septiembre. El año pasado llegaron a recolectar hasta 500 cajas de cinco kilos en un día. La venta principal es en el local familiar de Pergamino, pero también abastecen a clientes de la zona, al Mercado de Fisherton en Rosario y, en ocasiones, a Buenos Aires.
El ciclo de la frutilla demanda entre siete y nueve meses de trabajo, inversión y seguimiento. La familia busca consolidar la producción y recuperar otros cultivos tradicionales de la quinta, como tomate y morrón. "Todos los años queremos ser un poquito más. La idea es seguir creciendo, pero de a poco y haciendo las cosas bien", resume Flores.







