El documental “Tracción a Sangre”, dirigido por Luciano Prósperi, recupera la historia de las fábricas de cosechadoras que marcaron la vida de San Vicente, Santa Fe. La película, de 40 minutos, se estrenó en la última edición de la Fiesta Nacional de la Cosechadora, en el auditorio del Club Brown.
Durante décadas, las sirenas de las fábricas Senor, Bernardín y Bofelli marcaron el ritmo de la localidad. Los obreros trabajaban en turnos, y la industria de la cosechadora a tracción a sangre convirtió a San Vicente en un punto clave de la mecanización agrícola argentina.
Senor fue la primera fábrica organizada de Sudamérica dedicada a producir cosechadoras a tracción a sangre. Según Prósperi, "Senor es la primera cosechadora a tracción a sangre de San Vicente y de Sudamérica como fábrica organizada, no como un colono aislado que hizo una máquina, sino como empresarios que armaron una industria".
La industria local llegó a producir hasta tres cosechadoras por día en su época de mayor actividad. La Escuela Técnica de San Vicente surgió impulsada por los fabricantes, para formar técnicos que luego se sumaban a las plantas.
El cierre de las fábricas, primero Bofelli en los años 70, luego Senor en 1987 y finalmente Bernardín en los 90, significó la pérdida de puestos de trabajo y de una parte de la identidad del pueblo. Prósperi recuerda el impacto personal y familiar de esos cierres, que marcaron a toda una generación.
El documental busca rescatar la memoria de los trabajadores y el legado industrial de San Vicente, en una época en la que la comunidad giraba en torno a la fábrica y a la producción de maquinaria agrícola.







