Nutrición y manejo

Solo el 26% de los campos analiza sus suelos y crece la brecha nutricional

El bajo nivel de análisis de suelos limita el rendimiento del maíz y agrava el déficit de nutrientes clave como nitrógeno y fósforo en los sistemas agrícolas.

Solo el 26% de los campos analiza sus suelos y crece la brecha nutricional
El análisis de suelos sigue siendo una práctica poco frecuente en los campos argentinos

El maíz mantiene su peso en la agricultura argentina, con más de 10 millones de hectáreas sembradas y una producción cercana a 70 millones de toneladas en la última campaña. El silo de maíz representa más del 40% de la alimentación animal en sistemas ganaderos y lecheros, por lo que la calidad nutricional del cultivo impacta de lleno en otras cadenas.

Según Fertilizar AC, la reposición de nutrientes sigue por debajo de la extracción: en la última campaña se repuso menos del 40% de los nutrientes exportados con los granos. Esto amplía la brecha entre los rindes actuales y los posibles con un manejo más ajustado.

El análisis de suelo, pese a su bajo costo, solo se realiza todos los años en el 26% de la superficie agrícola, de acuerdo a una encuesta de Fertilizar. Un 9% nunca analiza y un 17% lo hace con muy baja frecuencia. Por nutriente, el 30% analiza nitrógeno y el 23% fósforo cada año. La adopción varía fuerte según la región: en el sudeste y oeste el 44% muestrea todos los años, pero en el norte apenas el 15% y un 26% no muestrea nunca.

Para planificar el maíz, se recomienda evaluar fósforo extractable, zinc y azufre de sulfatos en los primeros 20 cm del suelo, y nitratos en pre siembra hasta los 60 cm de profundidad. Así se ajustan las necesidades reales del cultivo y se evitan deficiencias o aplicaciones innecesarias.

El nitrógeno es clave: para un objetivo de 12.000 kg/ha, el maíz necesita absorber unos 260 kg/ha de este nutriente. La dosis de fertilizante debe considerar la oferta inicial del suelo y la mineralización de la materia orgánica. Herramientas como el Nan ayudan a ajustar la recomendación según el ambiente productivo.

Ensayos de Fertilizar AC muestran que un maíz bien nutrido puede mejorar la eficiencia de uso del agua entre 22% y 44%, pasando de menos de 12 kg de grano por mm de agua a casi 17 kg/mm.

Cerrar la brecha nutricional es una de las principales oportunidades para mejorar rindes y eficiencia en el uso de recursos. La agricultura argentina sigue extrayendo más nutrientes de los que repone, lo que condiciona la productividad futura.