Productores de Pilar y General Rodríguez advierten que los robos de caballos volvieron a intensificarse en los últimos meses. En el episodio más reciente, desaparecieron cuatro animales, entre ellos yeguas de polo y caballos de andar. Los vecinos sostienen que los animales suelen ser trasladados hacia Moreno, recorriendo hasta 30 kilómetros durante la noche.
Joaquín Maikez, propietario de un establecimiento de la zona, relató que el año pasado se registraron alrededor de 60 robos de caballos. Según su testimonio, los animales sustraídos son en su mayoría mansos y acostumbrados al trato con personas, lo que facilita su traslado sin resistencia.
Los productores sospechan que los caballos robados terminan en circuitos de faena clandestina. Benjamin Araya, otro vecino afectado, coincidió en que los animales podrían ser carneados y su carne vendida en comercios informales, fuera de los controles sanitarios. La comercialización interna de carne equina está prohibida en Argentina, y el circuito legal exige trazabilidad y controles específicos.
Ante la falta de respuestas, los propios vecinos realizan tareas de rastreo y vigilancia nocturna. Maikez contó que suelen seguir huellas y cámaras para reconstruir el recorrido de los animales, que en algunos casos atraviesan la Ruta 25 antes de ser cargados en vehículos. La preocupación llevó a organizarse para vigilar los campos durante la noche.
El reclamo apunta a una mayor presencia policial y a investigaciones que permitan esclarecer los hechos. Maikez cuestionó la distribución de recursos de la Policía de la provincia de Buenos Aires y recordó que los vecinos construyeron una comisaría que luego fue entregada al municipio. Los productores insisten en que la situación requiere una respuesta sostenida y efectiva.
Mientras tanto, la mansedumbre de los caballos sigue facilitando los robos. Los productores advierten que la pérdida de un animal no es solo un perjuicio económico, sino también una preocupación sanitaria y de seguridad para toda la zona rural.







