El 5° Congreso Internacional de Maíz arrancó en Córdoba con dos ejes: la cosecha récord del cereal y el reclamo por la ley de biocombustibles. El gobernador Martín Llaryora abrió el evento y cuestionó que, pese a producir 70 millones de toneladas de maíz, siga pendiente una definición sobre los biocombustibles.
Córdoba aporta unas 23 millones de toneladas, el 33% de la producción nacional, y sus tres plantas de bioetanol generan la mitad de la oferta del país para corte de naftas. Llaryora remarcó la importancia de industrializar el maíz y reducir la huella de carbono, y pidió que el tema sea parte de la agenda nacional.
Gustavo Idígoras, presidente del Consejo Agroindustrial Argentino y de CIARA-CEC, defendió la ley de biocombustibles que tiene media sanción en el Senado y reclamó que Diputados la apruebe para potenciar el etanol de maíz. Según Idígoras, la ley permitiría mejores precios y mayor rentabilidad para el productor.
El ejecutivo también destacó que el bioetanol genera burlanda, insumo eficiente para nutrición animal, lo que ayuda a reducir emisiones y facilita el acceso a mercados que exigen sustentabilidad. Mencionó el caso de Japón, que habilitó la carne argentina, y la importancia de llegar con carbono neutro.
En cuanto a los números, Idígoras señaló que en los primeros cuatro meses de la campaña 2025/26 ya se cargaron más toneladas que en todo 2025, y el año podría cerrar con más de 40 millones de toneladas exportadas. El maíz argentino llegó a 125 mercados, frente a los 70 del año pasado, y compite incluso en el Mar Negro.
Entre los desafíos, Idígoras mencionó la necesidad de mejorar los tratamientos poscosecha para cumplir con los Límites Máximos de Residuos de fitosanitarios y avanzar en trazabilidad, que consideró una oportunidad para cumplir con los nuevos parámetros ambientales que exigen los compradores.







