Verónica Ballario, ingeniera agrónoma y socia de Caytiba SA, resumió la situación de los productores del sudeste cordobés: “Enterramos dólares y le damos un 30% de la cosecha al Estado”. La empresa familiar, fundada por su bisabuelo, maneja 4100 hectáreas en la zona de Marcos Juárez, con 3500 ha agrícolas y 600 ha ganaderas.
Ballario explicó que, aunque las condiciones económicas mejoraron por la baja parcial de retenciones, la rentabilidad sigue siendo ajustada. La empresa trabaja con siembra directa y rotación de cultivos, alternando maíz, soja y trigo. En los lotes menos rentables, combinan agricultura con cría de bovinos Angus.
En La Juanita, el establecimiento principal, realizan ensayos con 20 variedades de trigo y participan en la Red de Biológicos de Aapresid, aunque los resultados todavía son “erráticos”, según el ingeniero Valentín Gentiletti.
La toma de decisiones recae en Ballario y su sobrino Gerónimo, acompañados por un ingeniero agrónomo, un veterinario y técnicos de la cooperativa local. Ballario señaló que la adopción de nuevas tecnologías es más desafiante para quienes tienen más de 50 años, y que la dinámica familiar y los factores externos como el clima y el gobierno influyen en cada campaña.
“Trabajamos con un montón de miedos y hay que aprender qué lugar darle a eso en la toma de decisiones”, reconoció Ballario. La experiencia, dice, ayuda pero también puede frenar nuevas apuestas.







