Mendoza sancionó en 2025 una ley propia para regular el cultivo y uso de cannabis y cáñamo, lo que permitió en un año el desarrollo de proyectos productivos, médicos y veterinarios bajo un sistema provincial que abarca toda la cadena de valor.
La ley 9.617, reglamentada en septiembre de 2025 por el decreto 1928/2025, creó el Registro Provincial de Cannabis y Cáñamo Industrial (RPCCI), dependiente del Ministerio de Gobierno y dirigido por Virginia Coraglia. Desde entonces, se aprobaron resoluciones para ordenar la actividad y dar previsibilidad a organizaciones y productores.
El marco legal distingue entre cannabis medicinal, con altos niveles de cannabinoides como THC y CBD para uso humano y veterinario bajo prescripción médica, y cáñamo industrial, con bajo contenido de THC, destinado a fibra, semillas y aceite para usos textiles, alimenticios y cosméticos.
Entre septiembre de 2025 y el mismo mes de 2026, los proyectos de investigación y desarrollo pasaron de dos a cuatro, las asociaciones civiles nacionales presentes en la provincia de cero a doce y los proyectos productivos aprobados de cero a cinco, con otros cuatro en análisis. Además, dos asociaciones se inscribieron en Repro-Mendoza y once médicos se registraron para prescribir cannabis medicinal, de los cuales diez fueron aprobados.
El Reprovet, elaborado junto a la Asociación de Veterinarios Canábicos, regula el acceso veterinario al cannabis y es pionero a nivel nacional. El esquema provincial exige análisis cromatográficos obligatorios, un régimen de investigación científica y la articulación con organismos como Iscamem, el Ministerio de Salud y el Ministerio de Seguridad.
El RPCCI también impulsó la creación de un Clúster de Cannabis y mesas de trabajo con municipios como Guaymallén, Las Heras y General Alvear, además de una agenda de cooperación con otras provincias, especialmente Misiones, para el desarrollo del cáñamo industrial.
Leandro Mastrantonio, coordinador del Diplomado en Cultivo de Cannabis Sativa de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo, señaló que Mendoza tiene ventajas para el cultivo por su alta radiación solar y bajas lluvias, lo que reduce problemas de plagas. El cannabis medicinal se produce en superficies chicas y requiere mano de obra intensiva, mientras que el cáñamo demanda varias hectáreas.
La facultad lanzó un diplomado presencial de 125 horas orientado a la práctica, con la primera cohorte de 59 egresados en mayo de 2026 y una segunda ya en marcha. El título habilita a los egresados a ser responsables técnicos de asociaciones de cultivo y, si son agrónomos, de emprendimientos productivos, como exige la ley provincial.







