Clima y cultivos

Maíz tardío: claves de manejo ante lluvias de El Niño para lograr rindes altos

Especialistas del INTA y la Bolsa de Cereales advierten sobre el impacto de las lluvias y recomiendan ajustar fechas de siembra, híbridos y nutrición para aprovechar el ciclo 2026-2027.

Maíz tardío: claves de manejo ante lluvias de El Niño para lograr rindes altos
El maíz tardío exige ajustar manejo y fechas ante lluvias intensas

La campaña de maíz 2026-2027 se perfila bajo el efecto de El Niño, con lluvias superiores a lo normal en gran parte del área agrícola, según los pronósticos y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Se prevé que los mayores acumulados se den entre fin de año y principios de 2027, lo que abre oportunidades para el maíz tardío, aunque también plantea desafíos por posibles excesos hídricos.

La Bolsa de Cereales estima que se implantarán 8,4 millones de hectáreas de maíz, aunque la proporción destinada a siembras tardías dependerá de las decisiones regionales y la evolución del clima y la economía. En el norte, la intención de siembra cae en favor de soja, sorgo y poroto, mientras que en el sur de Córdoba el tardío sigue siendo la opción de menor riesgo. En el centro y sudeste bonaerense, los excesos hídricos demoran las siembras tempranas y trasladan superficie a fechas tardías o a soja.

Federico Zerboni, presidente de Maizar, señaló que "en años Niño, las expectativas siempre han sido favorables al maíz" y destacó la oportunidad de altos rendimientos, aunque advirtió sobre la necesidad de prever alternativas de manejo ante complicaciones por excesos de precipitaciones.

Ricardo Melchiori, del INTA Paraná, remarcó que las lluvias podrían dificultar la capacidad operativa en campo, pero destacó el uso de herramientas como drones para aplicaciones de herbicidas o insecticidas. Luciana Galizia, del INTA Pergamino, advirtió sobre la imposibilidad de entrar a sembrar por suelos anegados y recomendó ajustar densidades si la siembra se retrasa.

Federico Pagnan, del INTA Justiniano Posse, subrayó la importancia de ajustar las prácticas de manejo para aprovechar la mayor oferta de agua y buscar máximos rendimientos. En ambientes de mayor productividad, las siembras pueden iniciarse desde fines de noviembre, mientras que en suelos con limitaciones conviene retrasar la fecha para evitar el estrés por altas temperaturas.

Galizia recomendó elegir híbridos con buen desempeño sanitario y ajustar la densidad según el ambiente y la fecha de siembra. Pagnan sugirió prestar atención a la susceptibilidad a patógenos como tizón, cercóspora y roya, y a la protección contra insectos. En siembras muy tardías, bajar la densidad puede ayudar a mantener la estructura de la caña y evitar quiebres.

En nutrición, la fertilización será clave para transformar la oferta de agua en producción. Pagnan indicó que el principal nutriente a definir es el nitrógeno y que la dosis debe ajustarse según el rendimiento alcanzable y la calidad del ambiente. La forma, el momento y la fuente de aplicación también son determinantes para maximizar la eficiencia del nutriente.