Sanidad y nutrición

Girasol: claves para ajustar el manejo y aprovechar el año Niño

Con mejores condiciones hídricas, el manejo del girasol exige revisar híbridos, nutrición y sanidad para cerrar la brecha de rinde. Los datos de Aapresid y ASAGIR muestran diferencias de hasta 40% entre el promedio y el potencial.

Girasol: claves para ajustar el manejo y aprovechar el año Niño
Floración de girasol en lote con buen desarrollo

El año Niño ya impacta en Argentina y el girasol tiene margen para mejorar rindes, pero el agua sola no alcanza. Según la Red de Girasol de Aapresid, la brecha entre el promedio nacional (2.100-2.200 kg/ha) y el potencial según el ambiente llega al 34-40%. Con manejo ajustado, el techo puede estar entre 3.200 y 3.500 kg/ha.

El desafío es dejar atrás el manejo estándar y ajustar híbrido, fecha de siembra, densidad y nutrición a cada lote. Guido Di Mauro (UNR) planteó en el Congreso Aapresid 2026 que "las brechas de rendimiento en general son mayores en años buenos que en años limitantes". Si el ambiente permite más, el manejo tiene que acompañar.

En nutrición, el girasol suele recibir menos tecnología que otros cultivos estivales. La rusticidad y la raíz pivotante no reemplazan los nutrientes. No se trata solo de fertilizar más, sino de ajustar dosis según análisis de suelo y objetivo de rinde. Los ensayos de la Red de Girasol muestran que en algunos sitios no hubo respuesta a distintas dosis de nitrógeno, lo que obliga a mirar el aporte del suelo y el potencial del lote.

Para cerrar la brecha, hay que asegurar fósforo y nitrógeno en las primeras etapas y boro para evitar fallas en fecundación y desarrollo de grano. Además, el contenido de aceite es clave: puede habilitar bonificaciones comerciales y cambia la evaluación de híbridos, sobre todo en la región sur.

La sanidad también entra en juego. Más agua y mayor desarrollo pueden aumentar el riesgo de enfermedades. Evaluaciones de fungicidas aplicados en R1 mostraron una respuesta promedio de 240 kg/ha, con diferencias entre sitios. Luciano Belloni remarcó que la elección del híbrido y las prácticas culturales son claves para manejar esclerotinia, phomopsis y verticilosis. La rotación, la fecha de siembra y los antecedentes del lote son parte de la estrategia.

El ciclo del cultivo exige seguimiento desde la emergencia para detectar mildiu, en vegetativo para manchas foliares y desde floración para enfermedades que condicionan la próxima campaña. La oportunidad está en conocer cada lote, identificar limitantes y ajustar el manejo a ese potencial.