El riesgo país argentino subió 0,81% y alcanzó los 498 puntos este lunes, en una jornada marcada por la incertidumbre de los mercados internacionales. El dato refleja que los inversores exigen un mayor retorno ante la desconfianza sobre la economía local, lo que encarece el acceso al crédito externo.
El índice mide la diferencia de tasa entre los bonos soberanos argentinos y los del Tesoro de Estados Unidos. Un valor alto implica que el Estado debe pagar intereses más altos para financiarse y complica la llegada de inversiones.
La situación se agrava por la política monetaria del Banco Central, que busca contener la inflación y estabilizar el peso, pero enfrenta dificultades para lograrlo. El spread de tasas respecto a otros países emergentes sigue ampliándose.
Si el riesgo país baja, mejora el acceso al crédito internacional y el Estado puede financiarse a tasas más competitivas, lo que suele traducirse en mayor inversión y mejores condiciones para la economía real.







