El precio de la leche pagado al productor en septiembre fue de $543 por litro, según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA). Ajustado por inflación, representa una caída del 14,2% interanual y es el valor más bajo para ese mes en la última década.
En dólares, el precio fue de US$ 0,36, lejos de los US$ 0,45 que, según Jorge Giraudo, director ejecutivo del OCLA, permitirían una situación económica más normal para el sector. La suba interanual en pesos fue del 14,4%, pero quedó muy por debajo de la inflación.
La industria destinó la mitad de la recaudación al costo de elaboración y el resto al pago de la leche, lo que resultó insuficiente para los tamberos. Según Giraudo, la baja rentabilidad se explica por mayor oferta interna, menor consumo doméstico y precios internacionales deprimidos.
Raúl Catta, coordinador de la Comisión de Lácteos de la Sociedad Rural Argentina, señaló que el precio estuvo virtualmente congelado entre $450 y $470 desde comienzos de 2022 hasta mediados de 2023. Los costos de energía y combustibles subieron fuerte y la rentabilidad se perdió.
Catta también remarcó la falta de capacidad de negociación del sector primario y la ausencia de información previa sobre los parámetros de comercialización como la grasa butirosa y la proteína bruta.
Menos tambos y mayor concentración
En septiembre se registraron 8.717 tambos, 232 menos que un año atrás, lo que implica una reducción del 2,6% interanual según el OCLA. Desde 2002, el país perdió 6.283 tambos, casi la mitad de los que había a principios de siglo.
El número total de vacas se mantuvo estable, pero la cantidad de animales por tambo creció 2,3% en el último año. Giraudo explicó que el proceso de concentración es continuo y que los tambos de más de 10.000 litros, que eran el 1% hace 15 años, hoy representan el 7% y producen el 40% de la leche.







