Clima y cultivos

El Niño y heladas tardías: riesgos para yerba, té y cítricos en el NEA

El IERAL advierte que lluvias intensas y heladas tardías pueden afectar la producción y la logística en Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa durante la primavera.

El Niño y heladas tardías: riesgos para yerba, té y cítricos en el NEA
Plantación de té en Misiones, uno de los cultivos afectados por el clima

El Instituto de Estudios (IERAL) de la Fundación Mediterránea alertó sobre los riesgos que enfrentan los cultivos perennes como yerba mate, té y cítricos en el NEA ante la combinación de El Niño y heladas tardías. Las lluvias intensas previstas para la primavera pueden complicar tanto la producción como la logística en Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa.

Según el informe, el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio y el Servicio Meteorológico Nacional anticipan precipitaciones superiores a lo normal entre septiembre y noviembre, con anomalías de hasta 50 mm por encima del promedio en Misiones y Corrientes. El SMN recomienda seguir los pronósticos diarios y consultar el sistema de alerta temprana, ya que pueden darse episodios de lluvias de intensidad mayor a la habitual.

El informe destaca que la situación hídrica es dispar: Misiones tiene cerca del 90% de agua útil en el perfil, el noreste de Corrientes entre 70% y 80%, mientras que otras zonas de Corrientes, Chaco y Formosa presentan valores mucho menores, incluso del 10% cerca de Salta.

Las lluvias abundantes pueden retrasar la siembra y dificultar los tratamientos fitosanitarios, además de complicar el tránsito por caminos rurales. Las heladas tardías, por su parte, pueden afectar la brotación y favorecer la aparición de plagas, con riesgos de comprometer hasta un 30% de la brotación en cultivos perennes.

El IERAL señala que el desafío para el sector público será mantener en condiciones los caminos rurales y los cauces de arroyos y ríos para evitar anegamientos. Para el sector privado, la clave estará en anticipar problemas sanitarios y ajustar las prácticas de manejo. El resultado final dependerá de cómo se distribuyan las lluvias y de la capacidad de la región para sostener la actividad cuando los excesos se conviertan en un problema operativo.