El fenómeno de El Niño está impactando en las fincas de Mendoza con lluvias persistentes que complican la cosecha y aumentan los gastos en fungicidas. La humedad favorece enfermedades en cultivos como la vid, el ajo y las hortalizas, y dificulta el acceso a los lotes para realizar aplicaciones y cosechas.
Según Claudio Galmarini, director del Centro Regional INTA Mendoza-San Juan, en viñedos se suelen hacer entre tres y cuatro aplicaciones preventivas anuales para controlar la peronóspora. Esta temporada podrían ser seis o siete, lo que eleva los costos. Además, el barro impide el ingreso de maquinaria y obliga a recurrir a drones, con fuerte demanda de servicios.
La botritis es otro riesgo en la maduración y cosecha de la vid, ya que si se instala, el control requiere fungicidas sistémicos más caros. En frutales de carozo y frutos secos también se intensifican los tratamientos para prevenir enfermedades fúngicas.
En horticultura, el ajo temprano enfrenta dificultades para la recolección y el secado, y las hortalizas de hoja como lechuga, acelga y espinaca sufren demoras en la cosecha y el traslado al mercado. En terrenos bajos, el riesgo de anegamiento es mayor.
Galmarini recomendó aprovechar cada ventana de tiempo seco para avanzar con las tareas, mantener limpios los canales y ajustar las aplicaciones al pronóstico. Todavía no se sabe si las lluvias seguirán en noviembre y los meses siguientes, pero algunos modelos prevén precipitaciones superiores al promedio y más tormentas de granizo.
El Gobierno de Mendoza declaró la emergencia climática por 180 días, con posibilidad de prórroga. La medida busca agilizar obras hidráulicas y el mantenimiento de canales, pero no incluye compensaciones económicas directas. Un proyecto legislativo propone asistencia fitosanitaria, entrega gratuita de fungicidas y créditos a tasa subsidiada para productores afectados.







