El INTA Manfredi desarrolló un sistema de riego por goteo enterrado alimentado con paneles solares, pensado para campos sin acceso a la red eléctrica. El ensayo permitió duplicar la superficie regada, de 6 a 12 hectáreas, sin una caída relevante en los rindes.
El equipo instaló una bomba solar Lorentz de 10 kW y un parque fotovoltaico de 18 kW, que permite un caudal de 24 m³/hora. El sistema se diseñó para funcionar todos los días del año, aprovechando la radiación solar y ajustando el riego según la demanda de los cultivos.
En la primera etapa, con 6 hectáreas, se aplicaron más mililitros de agua por cultivo respecto al sistema eléctrico, pero el aumento de rinde fue bajo. Por ejemplo, en trigo se pasó de 300 a 520 mililitros y el rinde subió de 55 a 70 qq/ha. En soja de segunda y maíz, el agua aplicada también aumentó, pero los rindes apenas variaron.
Luego, al duplicar la superficie a 12 hectáreas y mantener la misma bomba, el agua aplicada por hectárea bajó y los rindes se mantuvieron. En trigo aplicaron 350 mililitros y lograron 65 qq/ha; en maíz, 250 mililitros y 15 t/ha; en soja de segunda, 200 mililitros y 35 qq/ha.
El equipo del INTA definió como parámetro de diseño un caudal de 2 m³/hora por hectárea. Para 50 hectáreas, se necesitaría un caudal de 100 m³/hora, una bomba de 100 kW y un parque solar de 200 kW. En la zona de Manfredi, el sistema permite unas 1.950 horas anuales de riego, con un promedio de siete horas diarias en época de uso.
El modelo apunta a productores que no tienen acceso a la red eléctrica o donde el tendido es muy costoso. Según Ignacio Severina, del INTA Manfredi, "la gran conclusión fue que estábamos aplicando casi el doble de agua y los rendimientos aumentaban poco. Con el sistema eléctrico ya habíamos logrado regar con el agua justa y alcanzar rendimientos altos".







