El girasol está recuperando espacio en los planteos agrícolas de Córdoba después de más de 20 años en los que la soja y el maíz dominaron la escena. El regreso se da por una ecuación económica que, en ciertos ambientes, resulta más atractiva para los productores.
Durante el Congreso Internacional de Maíz en Córdoba Capital, el girasol fue tema de análisis por su potencial para diversificar la rotación y mejorar la rentabilidad en lotes donde la soja pierde competitividad.
Francisco Pérez Brea, de NK Semillas, señaló que muchos productores no cuentan con información actualizada sobre el manejo del cultivo, ya que los híbridos y las prácticas cambiaron en las últimas dos décadas. Hoy, la elección del híbrido, la fecha de siembra, la densidad y la fertilización deben ajustarse a cada ambiente y rotación.
La tecnología Clearfield y la siembra directa modificaron el manejo respecto a los años noventa. Además, el acceso a grandes volúmenes de datos agronómicos permite tomar decisiones más precisas para cada lote.
Un análisis de NK Semillas indica que en lotes donde la soja rinde menos de 32 qq/ha, el girasol puede ser más competitivo en términos de rentabilidad. El cultivo también suma por su manejo relativamente sencillo y los avances en genética y sanidad.
El desafío para el girasol es sostener la competitividad frente a cultivos como el maíz, que también avanzan en rendimiento y adaptación. La clave estará en mantener los avances en sanidad y manejo, y seguir mejorando el rendimiento.
El regreso del girasol a Córdoba muestra que recuperar un cultivo implica adaptarse a nuevas tecnologías y prácticas, con el objetivo de lograr estabilidad económica y diversificación en los sistemas agrícolas.







