La 5° edición del Congreso Internacional de Maíz abordó la necesidad de ajustar las decisiones tecnológicas ante desafíos como el clima y la aparición de la chicharrita (Dalbulus maidis). Entre los ejes principales estuvieron la rentabilidad y la precisión agronómica.
Francisco Ignacio Bruna, consultor técnico de Bayer, remarcó que el punto de partida para el manejo del maíz debe ser un diagnóstico exhaustivo del lote y el ambiente productivo. Según Bruna, la elección del híbrido y la estrategia de fertilización deben adaptarse al potencial de cada lote y a la fecha de siembra.
“Lo más importante para nosotros es conocer nuestro ambiente productivo”, señaló Bruna, quien trabaja en la región norte y centro del país. Explicó que la fecha de siembra influye en el ambiente de producción y que una mala lectura del potencial del lote puede generar pérdidas económicas, sobre todo en siembras tardías.
En el Congreso también se presentó el sistema Preceon Smart Corn System, una tecnología de Bayer para maíces de baja estatura ('short corn'), que se lanzó este año en Expoagro 2026. Estos híbridos, que miden un tercio de los convencionales, buscan mantener el mismo potencial de rinde y se están probando en siembras tardías y ambientes de alta productividad.
Bruna detalló que estos maíces ofrecen mayor tolerancia al quebrado y al vuelco, lo que permite mantener el cultivo en pie por más tiempo y facilita el ingreso de maquinaria en distintos estados fenológicos. Esto amplía la ventana para aplicaciones de nitrógeno, incluso cerca de la floración, algo difícil de lograr con materiales altos.
El mensaje del Congreso fue claro: la estabilidad y rentabilidad del maíz dependen de caracterizar bien cada ambiente y adoptar tecnologías que permitan aprovechar al máximo los recursos y resguardar la cosecha hasta el final del ciclo.







