Tecnología agrícola

Drones para pulverización: cómo se usan y qué límites tienen en el agro

Los drones ocupan menos del 4% del mercado de aplicaciones, pero resuelven trabajos puntuales donde la maquinaria terrestre no llega. El uso exige caldos más concentrados y productos adaptados.

Drones para pulverización: cómo se usan y qué límites tienen en el agro
Dron en operación sobre un lote agrícola

Los drones para pulverización representan menos del 4% del mercado de aplicaciones agrícolas, pero su uso crece en lotes con pendientes, cultivos perennes o zonas donde la maquinaria terrestre no puede operar. Según Juan Pablo Timpone, gerente global de Adyuvantes de Rizobacter, los drones permiten aplicaciones en lugares de difícil acceso y reducen la exposición del operario.

En la región núcleo y en zonas de cultivos extensivos, los drones se usan para aplicaciones focalizadas o para adelantar tratamientos mientras llega la maquinaria terrestre. Esto permite escalonar aplicaciones y actuar a tiempo sobre enfermedades o adversidades, según Timpone.

El principal límite de los drones es la capacidad de carga y la autonomía energética. Para mantener el rendimiento operativo, el volumen de agua por hectárea debe reducirse y se trabaja con caldos de alta concentración. Esto exige productos que mantengan la calidad de aplicación en condiciones de ultra bajo volumen.

Rizobacter valida sus productos para uso en drones y desarrolla formulaciones específicas para caldos concentrados, buscando eficiencia logística y calidad de aplicación. Timpone señaló que "cada gota cuenta y concentra una inversión muy importante" en este tipo de aplicaciones.

La empresa trabaja en soluciones adaptadas a las condiciones físicas de los caldos de ultra bajo volumen, considerando variables como conductividad, viscosidad y estabilidad de las mezclas. Para Timpone, la incorporación de drones puede ser el inicio de un cambio en la gestión de aplicaciones y fertilización en el agro.