Pemán Semillas, con base en Sinsacate, Córdoba, desarrolla desde hace más de una década variedades de Panicum coloratum adaptadas a zonas templadas y frías, especialmente en la provincia de Buenos Aires. El objetivo es ofrecer alternativas forrajeras para ambientes donde las heladas y la salinidad limitan la persistencia de especies subtropicales.
Según Nicolás Heinrich, gerente comercial de la firma en Buenos Aires, el contexto ganadero actual, con precios firmes en el novillo pesado y la vaca de exportación, impulsa a los productores a buscar mayor eficiencia en la producción de kilos por animal y a fortalecer las recrías pastoriles.
La estrategia de la empresa incluye el desarrollo de forrajeras subtropicales como Grama Rhodes, Brachiarias, Gatton panic y Panicum, y la incorporación de especies templadas como alfalfa, lotus, tréboles, avenas, cebadas y centenos. El área de trabajo abarca desde el centro de Córdoba hasta el sur bonaerense.
En cuanto a los recursos estivales, el sorgo sigue siendo una herramienta clave, con variantes como Sudán, BMR y fotosensitivos, además de materiales de doble propósito y sileros. La elección depende del sistema productivo y del momento en que se necesita el forraje.
El desarrollo de Panicum coloratum adaptado al frío comenzó en Chascomús y apunta a producir forraje durante primavera, verano y otoño en ambientes donde otras especies no prosperan. Heinrich destacó que el cultivar comercial actual tolera bajas temperaturas, sodicidad y salinidad.
Para que la genética se traduzca en kilos de carne, la planificación y el asesoramiento técnico son determinantes. El manejo del lote, la elección de especies y el cuidado del pastoreo definen el rendimiento de la pastura. "Es clave el asesoramiento, el acompañamiento en todo lo referido a pasturas", afirmó Heinrich.







